viernes, 20 de septiembre de 2013

luz de las 6:20 am

Encanta esta luz que amanece en los huecos de la persiana. Ya descuelgo del tender el día remojado de sus temores e incertidumbres y pérdidas para vestirme de posibilidades. Beso la mañana cada mañana con alivio y buena fe, la recibo involuntaria, impensadamente con el archivo vacío de decisiones inútiles y desgracias obsesionadas.

Cada mañana a las 6:20 am ejercito, hago dieta, viajo en avión y aprendo un idioma. Cocino con una sonrisa de oreja a oreja. Ando en bicicleta, jugamos en el parque, gano la lotería y a veces hasta salvo alguna vida. Actúo en cine. Hago yoga. Preparo torrejas de pan con almíbar para convidar. Cada mañana le pierdo el miedo a la oscuridad, después… después, ahora, no importa.

Todas son las 6 y 20 horas del día en que termino la pintura en la puerta de la cocina, aprendo a hacer pan y empiezo mi huerta, escribo un guion, ahorro plata y apago la tele para dormir. Dejo de pensar en el cigarrillo, uso tacos, aros en las orejas y labial perfecto todo el día.



Esta mañana te quiero. Generosa, ridícula y  optimistamente te quiero. Con el solo temor de que no lo sepas, te quiero. Infinitamente.Sin necesitarte ni desearte más que un gran día como el que estoy viviendo, te quiero… 

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