martes, 28 de enero de 2014

Superpoderes - Memorandum de tus pequeñeces

No se los suyos, pero mi niña tiene apenas 3 años y recibe Carjetas de invitación a fiestas de desconocidos, de ellos recuerda, por ejemplo; nombres o color del vestido o remera que llevaban el único día que los vió, en general ese color es un signo: Pipi la Roja, o Tomy el Gris, x ejemplo. Realiza llamadas imaginarias desde un Misilular. Gruñe y repta como un cavernícola con la misma pasión que juega a ser princesa. Dice Nedro, Dracias y Dranja y, si toma jugo de naranja en el desayuno, que sea con Azuque x favor.

Yo sé que puede ser algo frecuente, pero mi hija compone canciones como la gloriosa Atiniqueu en todos los ritmos, (aunque la rockeada no tenga igual), y conjuga los verbos sorprendentemente: todos sus tiempos terminan en í. Ni hablar de sus oraciones especiales: Mamá, Feli está mío atras? Es un ejemplo simple pero efectivo. Sin mencionar el uso acertado, demagógico y hermoso de los diminutivos; o los populares “Esí y Eno” que ya se van desvaneciendo…

Uno no puede mas que pensar que es especial cuando Esmeralda Pide un Mesito en el Chaquete y en la primer peli del día inevitablemente quiere el volumen un Copito mas Juerte. Es capaz de decir con la misma exacta simpatía y buen tono “ Pedmiso, A vedd… Pod Favod,… Draciass…” una decena de veces seguidas con tal de llegar lo antes posible al plato de papas fritas y no teme ponerse bizca, o agudizar el timbre de voz si los recursos deben ser extremos para caer en gracia, igual su caminata de mono cuando rastrilla el área en busca de nuevas conquistas. Y si sabe que mi cuello o espalda me están castigando otra vez no tiene duda en ofrecer sus Mensajitos sanadores.

Pero hay algo que distingue a mi hija del resto del mundo, sobre esto no tengo la menor duda; ella tiene un superpoder; ella puede, entre otras cosas, intuir cuando necesito más que nunca de sus mimos. Entonces, sin ninguna vara métrica de lo que hago bien y mal, ni un dedo apuntador de los resultados del juicio, declarándome merecedora en todo tiempo, lugar u ocasión, ella me besa y arregla el mundo.

sábado, 11 de enero de 2014

Simple

Como si fuera todo nuevo recorro pasillos, escaleras y habitaciones secretas, rincones soleados y cálidos que fui clausurando, como esos chiquitos que prefieren las puertas todas cerradas para dormir más tranquilos.

Encuentro en estas habitaciones abandonadas la belleza nostálgica de la que fui, las fotos viejas de una familia pequeña y dañada, la crudeza en el encuentro con las verdades que han sido libradas a su suerte; hablan con nitidez y carentes ya de violencia.

A cada paso tropiezo con montañas de convicciones confeccionadas minuciosamente a lo largo de años. Se ven deslucidas; todos esos lazos y ribetes y alforzas, esas puntillas tejidas paciente, consciente, casi religiosamente se ven hoy como montañas de trapos sucios, viejos e inútiles. De esas que se huele desde lejos y hacen picar la nariz.

Quise descartarlas con prolijidad. En un intento de reutilizar quité los hilos rotos, cambié botones, remendé ojales; las he puesto en remojo, vuelto a secar y colgar. Pero no.

Definitivamente no. Quiero dejarlo todo libre. Hoy me quedé solamente con este vestido; simple, lindo, liviano, y fresco. SIMPLE.

Ya tendré tiempo para barrer de a montañas. Quiero ir liviana, elijo esta simpleza. Me perdono el cinismo y las verdades adornadas a mi conveniencia y temores.

Hoy encaro tiburones y me permito con humildad limarle al menos un colmillo.

Hoy prefiero saber que me equivoqué y era tan sencillo como cerrar esas puertas e irme. Tal vez para volver en algún momento, porqué no? Dejar ordenadas las estanterías y abrir todas las puertas y ventanas para que la brisa siga corriendo y llevándose los olores apestosos. 

Yo me quise ir, con una gran sonrisa de agradecimiento y la necesidad (necedad?) imperiosa de creer y querer.

Un adiós simple, y un cagazo terrible, pero SIMPLE.


Y bueno. Te amo.

miércoles, 8 de enero de 2014

Diario de combate

En balance entre la verdad y la estupidez, nada prohibiría la crudeza si es que fuera necesaria. Es decir: me quedo si lo que duele es honesto, y lo que lastima también; a sabiendas de que la protección mas efectiva es apenas cruzar los dedos antes de largar un nuevo tramo en busca de un par de sonrisas.

A cada momento me conozco, no soy lo que yo creía, de a lados me voy cayendo y mientras reconstruyo otro costado que se derrumba… soy real, eso sí, y ya muy poco me hace sentir orgullosa, decepcionada o incluso, pese a los pronósticos, temerosa.  

Mi posta es esta trinchera. Es un lugar tranquilo, casi brillante. Me vas a ver distendida, atípicamente…Vas a notar que a diario me doy dos o tres duchas, me alimento bien y a veces hasta en exceso, duermo cómodamente y me tomo mis buenos tragos. Es verdad, es disonante  mi ritmo,  en un lugar donde esperarías marearte oliendo pólvora y dolor.

Nunca va a faltar, para un guerrero cansado, aunque vengas del lado opuesto en el mapa del  combate, un vaso amigo, un paño húmedo para limpiar de tu frente el lodo de los pantanos decepcionosos que hayas cruzado últimamente. Sí puedo lamer la sangre seca, hasta la mas añosa, buscando la manera de que sigas tu andar mas tranquilo, sin esos tironeos - los conozco tan bien!...- de una herida cuando está mal cerrada. Vas a notar que la guerra puede ser amigable y cálida también.

Solo tené cuidado; si te encuentra aquí la noche, si entre copa y copa se nos va una de mas y sentís la panza pesarosa e incómoda, y de a poco encontrás acomodo en mi tienda para pasar un rato mas, y aprovechas para distender vértebra por vertebra la espalda sobre un colchón de suposiciones que pueden hasta tener fundamento.


Mi rincón es templado y cómodo, me rodean lupas y sábanas limpias para los viajeros, y una canasta a medio llenar de deseos concretos. Desde aquí es que voy a mirarte; conozco cada uno de tus pasos; vas desprender el cinturón y quitarte el casco, aflojar los cordones de las botas barrosas y pesadas y aliviar sonando los dedos de los pies. 

Después vas a necesitar  quitarte el pantalón y la camiseta para sentir el aire fresco y limpio, y tal vez embriagado por el descanso te atrevas a soñar que ya pasaste de aquí, que ha sido tan fácil que seguramente haya más y mejor del otro lado. Desde mi silla (siempre descanso en una silla) te voy a ver ensoñar, y te voy a aplaudir mientras te inflas de ego y felicidad.

Y no será bueno si, descuidado, y entre vuelta y vuelta somnolienta,entre el borde de tu media y el pliegue de las sábanas, veo brillar, clandestino, un puñal…