viernes, 13 de febrero de 2015

Que sea bueno

Que sea nuevo, en todos los casos. Contar el cuento en que las palabras saltan de su lugar. Un poema a mi misma. Un legado venenoso de rencores. Una disculpa eterna. La rendición de esa disculpa. Un pedido de auxilio.

Que sea nueva siempre esa carta de amor inventado, que siempre ponga a correr a al ego atento de los distraídos y nueva la dirección en el frente del sobre, que es real. Los ensayos de entierros y muertes en hospitales. Los deseos que funden las huellas dactilares. Las huellas dactilares.

Que siempre sea otro el pretexto del sudor. La resistencia de la espalda. El alcance del insomnio y el ingenio del desvelo. Que siempre haya más brazo, más piernas y más frente. Que el pesar no sea el mismo, ni tampoco el cometido, ni la risa, ni el sabor. Que sea siempre costosa la tarea.

Que sea todo nuevo en el contacto, el perfume envolvente del abrazo. El destello del ojo que guiña, la guía invitando al camino…


 Yo domino la luz de las 6:20 am, el paisaje de madrugada, el perfume fresco del azul de la montaña, el marfil en el ribete de la espuma de las olas. Lo nuevo que sea bueno.