Encanta esta luz que amanece en los
huecos de la persiana. Ya descuelgo del tender el día remojado de sus temores e
incertidumbres y pérdidas para vestirme de posibilidades. Beso la mañana cada
mañana con alivio y buena fe, la recibo involuntaria, impensadamente con el
archivo vacío de decisiones inútiles y desgracias obsesionadas.
Cada mañana a las 6:20 am ejercito, hago
dieta, viajo en avión y aprendo un idioma. Cocino con una sonrisa de oreja a
oreja. Ando en bicicleta, jugamos en el parque, gano la lotería y a veces hasta
salvo alguna vida. Actúo en cine. Hago yoga. Preparo torrejas de pan con
almíbar para convidar. Cada mañana le pierdo el miedo a la oscuridad, después…
después, ahora, no importa.
Todas son las 6 y 20 horas del día en
que termino la pintura en la puerta de la cocina, aprendo a hacer pan y empiezo
mi huerta, escribo un guion, ahorro plata y apago la tele para
dormir. Dejo de pensar en el cigarrillo, uso tacos, aros en las orejas y
labial perfecto todo el día.
Esta mañana te quiero. Generosa,
ridícula y optimistamente te quiero. Con el solo temor de que no lo
sepas, te quiero. Infinitamente.Sin necesitarte ni desearte más que un gran día
como el que estoy viviendo, te quiero…
hermoso.
ResponderEliminargracias mi gordo, fuiste el primero en comentar mi blog, me alegra mucho!
ResponderEliminara mi me alegra mucho que escribas como lo haces.
ResponderEliminarAhhh morí!!!! SOY TU FAN!!!! Es desfachatadamente ilustrativo!!!! ME ENCANTA!!!!
ResponderEliminarjajaja, bonita sole! muchas gracias!!
ResponderEliminarMe encanta leerte.
ResponderEliminarups! como Cenicienta... en qué se convertirá este relato pasada las 12 de la noche?
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