Salude a los fantasmas de la escalera y pensé que esa gente
ya tiene caras e historia. Reconocí la edad, el tiempo transcurrido, como algo
sin cualidades. Esos muertos fueron amigos, algunos todo lo contrario. Deudas
pendientes, ahora perpetuas, me obligan a bucear profundo en busca de un agua
cándida, que coteje la idea de la muerte con tanto amor como espanto.
Es el gráfico que representa la aceptación y el rechazo
ajenos, tanto la deseo como repelo. Las aguas puras serían entonces, en mi caso, las que crían
la autenticidad, donde son incompatibles la verdad y el agrado de los otros; donde
se es íntegro. Y a fin de cuentas qué culpa tengo yo de que me chupe un huevo
lo que piensen los demás! también me pregunto si alguien mas vería
la gema en esa cualidad…
No solo la aprecio; la lustro con mi aliento en cada transcurso. De todas mis personalidades siempre hay una dedicada exclusiva y constantemente a que nada dañe el sistema de seguridad. Que no
se olvide la posibilidad de que en cada siesta pueblerina, esas de soles ardientes y deportes a la orilla del río, late contenida una tempestad de veredictos, dictámenes criticosos, de
malicias piadosas, murmullos reprobatorios, de venenos con azucares, antídotos para contener quien sabe
qué desgracias rechazadas.
Claro que han sucedido filtraciones dañinas, y erradicarlas ha llevado años, de alguna particular aún se trabaja sobre la herida. Que atraviesen los zócalos o las ranuras. Que esas filtraciones cobraran importancia y morirse asi. Eso sí sería un desastre. Todo lo demás se resuelve.
Claro que han sucedido filtraciones dañinas, y erradicarlas ha llevado años, de alguna particular aún se trabaja sobre la herida. Que atraviesen los zócalos o las ranuras. Que esas filtraciones cobraran importancia y morirse asi. Eso sí sería un desastre. Todo lo demás se resuelve.
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