Una de Carnaval (y van...)
Ahhh…los carnavales gualeyos. Sin mitos de por medio, realidades fantásticas, olor a fantasía concreta y CALOR, un calor indescriptible, calor en la piel, en el alma, en la garganta. Calor del que contagia a cualquiera que se sienta apenas dispuesto. Todo gusta y fascina, y calienta! Carnaval sanguíneo si los hay, no apto para escépticos juiciosos, ni elitismos sociales ni tribus urbanas. Callejón apretado de deseos de cosas buenas y lindas. Recorridos de mis enormes primeros amores, se me aprietan la garganta y los ojos de agua y sudor, de terror a las mascaritas que nos golpeaban con una especie de media rellena con jamás sabré que. De terminar las madrugadas CONGELADA y empapada por el agua de las pachangas con ese sabor plástico que nunca volví a probar. Te ibas a dormir vacía, todo se quedaba ahí, dando vueltas inquieto, esperando el siguiente sábado...
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