Recuerdo esa tarde con lujo de detalles, trataré de no
aburrir; estábamos los dos sentados en
el sillón de tres plazas del departamento de Santa Fé y Junín.
Entraba un rayo de sol que hacía ver el pelo teñido de peter más amarillo de lo que en realidad era, casi anaranjado. Sus ojos eran celestosos y transparentes y lo blanco de su piel me resultaba desagradable, hasta su olor (tal vez yo lo había inventado) me producía una disgusto que no sé explicar aun pasados esta decena de años. El traía puesta la remera hermosa que ví en Bensimon apenas un par de meses antes y le regalé para navidad, puesta esa tarde se le veía horrible, forzada y vulgar. Registré una sensación de pesar muy profundo al deber lidiar con la cadencia de su lenguaje y rebuscado de su vocabulario. Peter es belga, el tiempo que había estado en Argentina lo había pasado preso(creo que unos 5 años) y conservaba modismos y modales de esa estadía carcelaria mezclados con los clásicos aprendidos como traducción de un idioma a otro, era como hablar con un robot punga, o algo así.
Entraba un rayo de sol que hacía ver el pelo teñido de peter más amarillo de lo que en realidad era, casi anaranjado. Sus ojos eran celestosos y transparentes y lo blanco de su piel me resultaba desagradable, hasta su olor (tal vez yo lo había inventado) me producía una disgusto que no sé explicar aun pasados esta decena de años. El traía puesta la remera hermosa que ví en Bensimon apenas un par de meses antes y le regalé para navidad, puesta esa tarde se le veía horrible, forzada y vulgar. Registré una sensación de pesar muy profundo al deber lidiar con la cadencia de su lenguaje y rebuscado de su vocabulario. Peter es belga, el tiempo que había estado en Argentina lo había pasado preso(creo que unos 5 años) y conservaba modismos y modales de esa estadía carcelaria mezclados con los clásicos aprendidos como traducción de un idioma a otro, era como hablar con un robot punga, o algo así.
Mi estómago expulsó un disgustado: “No querés que te tiña
el pelo?”, sé que lo disfracé con una sonrisa que pretendía entusiasmo, pero en
realidad sentía asco.
Volé a comprar la tintura en el Farmacity de Santa Fé, tenía
que caminar una cuadra en total, incluyendo la calle que cruzaba por Junín para
doblar a la avenida unos pasos mas adelante.
La primera vez que sentí cierta conciencia después de salir
a la calle no solo me había pasado de la farmacia sino que llegué casi hasta
Pueyrredón, es decir que me debo haber pasado unas 3 cuadras y media, o cuatro,
nunca lo recuerdo bien. Mi cuerpo temblaba entero, siempre supuse que
por dentro, pero sé que la cara, por completo estaba temblando, lo mismo el resto de mis musculos, organos e incluso la sangre. Recuerdo que cuando te mencioné
esto x primera vez no pudiste evitar una sonrisa, pero sabías que
te decía la verdad. De repente todo ese temblor comenzó a centrarse, como un maratón, todo velozmente hacia el centro, en mi panza. Un centrifugado interno, un
tornado de sangre y terror que se apoderaba por entero de mí. Una voz (nunca supe su género) me dijo: vas a estar acá adentro toda tu vida. Después
solo registré terror. Correr, sin sentido, gritar, llorar. Tratar de aferrarme
a un puesto de flores, pero mis piernas no pararon, no era dueña de mis
movimientos. Siempre que lo revivo pienso que el florista comprendió lo que me
pasaba. A veces dudo de haber realmente gritado, tal vez se me viera
caminando normalmente, como cualquier chica que pasea por santa Fé mirando
vidrieras o tipos, o pensando cual es la parada del colectivo que necesita tomar.
Al llegar a casa toqué el timbre y esperé, estaba ya derretida y temblaba entera, ahora ya externamente, lo que resultaba de alguna manera liberador. Peter bajó y me llevó en brazos hasta el segundo piso, fuimos por la escalera. Entiendo que él no entendiera mis motivos,empecé por pedirle que me dejara sola.
Al llegar a casa toqué el timbre y esperé, estaba ya derretida y temblaba entera, ahora ya externamente, lo que resultaba de alguna manera liberador. Peter bajó y me llevó en brazos hasta el segundo piso, fuimos por la escalera. Entiendo que él no entendiera mis motivos,empecé por pedirle que me dejara sola.
Ese fue el primer paso del camino mas duro que encaré en la vida.
Encontré gente compañera que me ayudó en todo lo que la situación les permitía,
y otros, tal vez algunos que creía de los mas necesarios incluso, me dieron la espalda.
Llegaron los días de medicaciones equivocadas, llantos compulsivos, dolores inexplicables, pequeñas muertes…, que muchas veces, como hoy, me duele demasiado recordar.
Llegaron los días de medicaciones equivocadas, llantos compulsivos, dolores inexplicables, pequeñas muertes…, que muchas veces, como hoy, me duele demasiado recordar.
Un típico Alfred!!! Pude hacer el recorrido con vos!!!
ResponderEliminarpobre sole entonces! :/
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