sábado, 14 de septiembre de 2013

Jugar para perder



Histeria es egoísmo en su estado más puro, autocomplacencia. Es jugar solo pero con el tiempo de otro y los deseos de otro. Sería el deseo al revés, de ese lado oscuro y rugoso que la piel rechaza al primer contacto cuando estas buscando suavidad. Histeria me hace sentir ridícula, es lo opuesto al gusto, a lo que agrada, y enciende, al placer. Histeria huele mal, sabe mal, sienta mal. Opaca cualquier roce, arruga todo ceño, empaña cualquier transparencia. Arruina placeres, angustia, separa, repele y seca. Carente de sentido y lejísimos de mi comprensión. Jugar para perder. 

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