martes, 10 de septiembre de 2013

Capital de la Cordialidad


9 de Marzo de 2011 

Les escribo con muchísima emoción y expectativa con la idea de encontrar entre alguno de ustedes a quien MILAGROSAMENTE me cedió el paso frente al Jockey Club el día lunes por la noche. Quisiera decirle, señor (conducía una especie de camionetita familiar que mis ojos empañados por la emoción no podrían reconocer), que la alegría y esperanza que usted le ha dado a mi corazón son indescriptibles y, por si le queda alguna duda, yo era la de rulos y cochecito que le ofrecía a los gritos un monumento.

Señores, señoras, la nuestra es, supuestamente, la capital de la CORDIALIDAD!!!... Salir con un cochecito de bebé es un martirio, las veredas apresan las ruedas cada dos pasos, y cuando safamos de eso hay que mirar con cien ojos a los costados, porque o bien hay motos estacionadas ocupando todo el (escaso) ancho de la vereda o, en la esquina, tanto motos como bicis o automóviles o súper camionetas arrasan sin siquiera fijarse qué pasa por delante!!...Realmente es indignante.

He hecho cientos de papelones en el medio año de maternidad que llevo, teniendo que a veces hasta dejar a Esmeralda a unos metros y asomarme a la esquina para frenar por la fuerza la caravana de coches que te ven esperando y no sólo no frenan sino que te miran a los ojos y registran hasta el detalle lo que llevás puesto, señores, señoras: llevo puesto un bebé!!! No digo que se frene el mundo, me serviría que una vez que encontré un huequito para adelantarme y cruzar la calle tengan la amabilidad de no tirarme el auto encima.

Como una de tantas madres recientes que he decidido escapar de la vorágine porteña y elegido mi querida ciudad de origen para criar a mi hija me pregunto: ADONDE CATZO VAN TAN APURADOS???, donde queda esta ciudad taaan conservadora de las buenas costumbres y, otra vez, la cordialidad para con el prójimo?? Cada vez que salgo a la calle veo sucederse uno tras otro este tipo de “ataques” al peatón, agravado a veces, como en mi caso, con la presencia de un bebé. Lo hacen niños de 17 años, Sres. En súper camionetas e incluso OTRAS MAMÄS que pasan con sus niños en el auto y ni siquiera se dignan a mirar que pasa en la esquina que están atravesando; esto sólo por mencionar algunos ejemplos. Me pregunto quién sería el responsable si algo le sucede a mi hija, porque esto es algo que sucede a plena luz del día y frente a los guardas de tránsito, que, dicho sea de paso, siempre son muy amables y detienen el paso para hacernos pasar, pero sólo se encuentran en dos calles.

Tengo 34 años, post embarazo me ha quedado el pié plano y una pierna alcanzada por las várices, ambos factores que me provocan cierta inestabilidad al caminar, además soy miope y, como toda madre que está aprendiendo cientos de cosas a la vez, usualmente me olvido de ponerme los lentes cuando salgo a la calle, sumado a esto el estado de las veredas y los 300 grados de calor que hemos estado viviendo lo desorbitan a uno, imagínense cuanta piedad necesita una mujer como yo, y esto no es nada!, he visto a madres que cargan sus bebés en brazos sufrir la misma situación.

Por eso, Señor de la Camionetita Familiar que no Podría Reconocer, tal vez mi oferta de un monumento haya sido un poquito exagerada y eso le causó gracia,  pero no le parece que si sumamos pequeños gestos y voluntades como la suya siempre podemos ser un poquitito mejor?  Si a fin de cuentas es un ejercicio!  Si alguno de ustedes ha sufrido algo parecido y está de acuerdo, propongo entonces una cuota de concientización, a ver si podemos convivir en paz. Un abrazo.

1 comentario: