jueves, 10 de mayo de 2018

Sobre el concepto de familia


El tema de las familias necesita un reset, se siente cruel a veces el mensaje generalizado de cuales son los roles de las familias. Si, claro que naturalmente hay pasos a seguir, normas que plantear, expectativas que colmar si has sido madre o padre, si te tocó tener hermanxs, o sobrinxs, o primxs. Sin embargo en la sobredosis de comunicaciones en la que vivimos inmersxs se me ocurre que los conjuntos sociales más modernos debieran ser también más generosos y sinceros con la concepción del término “familia”, es imposible pretender que ignoramos algunos datos, o que esos datos son mentirosos. 


Aún desconociendo cifras concretas, sin ponerme muy estricta sobre esto  y guiándome apenas con los datos colectados de personas conocidas a lo largo de mis 41 años de vida puedo asegurar: que históricamente los perpetradores de los abusos de niñas y niños han sido hombres padres/abuelos/tíos de familia que han contado con el manto protector de madres/abuelas/tías/hermanas. Históricamente madres y padres han sido verdugos de las autenticidades, talentos, particularidades, sexualidades y certezas de todo tipo de las personas, algunas arrastradas al punto de la desesperación, he sido testigo. Históricamente los padres han asesinado voluntades, a veces a fuego lento, a veces perversamente, a veces sin intención, y a veces sin querer queriendo, qué más da para el caso, si me detengo mucho a analizar los porqué de estxs madres y padres me estaría desviando de lo que realmente me parece grave: ¿qué destino tiene esto en la mentalidad que desarrollan los hijos?. Sobra aclarar que estoy nombrando situaciones de las más cotidianas y que requieran el menor lujo de detalles, si intentara ser minuciosa no termino más.


La familia no es un hecho concreto ni tiene un valor adquirido, es mejor una construcción, que puede o no ser amorosa. Mientras en las noticias madres entregan sexualmente sus niñxs, maridos golpean y asesinan a diario a sus esposas, hijos de todos los colores y edades son denigrados de todas formas como forma de vida, o niñas y niños son sobrevaluados ante los ojos del mundo y criados como pichones de déspotas hay una sociedad que, estoica, defiende a toda costa el formato de familia tipo como única concepción de la felicidad, los “valores” y la crianza aceptable. Siento que mi generación debe ser un punto histórico de inflexión, que divida a los que te decían: “No puede ser, si tu papá es un verdadero señor” y los que te dicen: “Mi nenx no!, imposible, si es unx angelitx!.

Las familias somos un talismán de suerte loca y variante, pero no somos precisamente el apoyo incondicional, no somos precisamente los que mejor sabemos cuándo y cómo hacer las cosas. A eso, nos guste o no, solo lo puede saber cada individuo. 


Ayudaría empezar a poner en duda las apariencias, los apellidos, las actividades honorarias, las cuentas bancarias, y ahondar en la búsqueda de las merecidas condenas sociales, además de las judiciales. Salirnos un poco del sistema de ridículas castas –antiguas pero también las modernas, en las que cada quien cumple un rol asignado- y empezar a encontrar la valía de la unicidad de las personas en su esplendor. Desmitificar que los roles asignados desde el seno del hogar sea la única posibilidad puede ser muy útil para algunas personas. 


Quizá me comprendas, yo ando en busca de amor, y en esa búsqueda llegué hasta mi misma como infinito punto de partida y recién a mis 40 años, y les puedo asegurar que si hubiera visto luz en este camino hubiera hecho el intento de transmitirlo mucho tiempo antes, sin victimizaciones, ni pidiendo por favor un poco de comprensión o de sostén, o de credibilidad. 


Por eso me animo a este mensaje, que está dirigido a quien lo puede entender, que ya será algo. Porque si no vinimos a estar bien entonces vinimos al pedo. Que no te intervengan el bienestar, es una desgracia a veces combatir con la familia, puede ser devastador, lo es, lo sé. Y también está la posibilidad de estar bien, a pesar de todo ello. Les deseo a todos la mayor, la más amorosa, excitante y sensacional de las libertades.

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