En una ceremonia lenta cada gota introduce el día que validará esta noche. Buen momento para mate, un poco de Borges, que me lleva puntilloso, a nuevas ignorancias. Aún es noche y atravieso este crepúsculo en la casa de las ventanas.
La compañía curiosa de Blu, escribir a mano sobre un bloc delgado que alguien hizo d planillas en desuso, su superficie es blanda y la birome de trazo grueso es de color negro. Dos de los tres tomos del diccionario a un lado y el perfume de la yerba húmeda. Tiene mi soledad una cualidad de quietud y belleza.
De cerca me sigue impasible la figura de la silla vacía frente a mi; no tengo a quien mirar. Qué tan livianos deberán ser esos huesos para que, una vez allí depositados, no se desplomen en algún vacío -si existiera-, o evaporen en el?.
No mas preguntas, las hay cada día menos. El día trajo consigo cierta vulgaridad. Y ya no llueve.
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