Cuanto pesa un beso…No
sé con que signo cerrar esa frase…
Explorar curiosamente
o invadir a puro combate este planeta extraño que, a veces, me es tan ajeno?… Como
si yo tuviera algo que decidir!...Y si, en cambio, permito una invasión; no es
eso sinónimo de regalarse a las peores torturas y maleficios que otros arrastran
y crían?...Existe la forma de evitarlo?
Hoy soy yo la
mandarina que se va desgajando segundo a segundo, encendiendo los fuegos de artificio
que me deslumbran y me espantan. Mis fuegos, los que sé reales y honestos, los
que puedo mirar de verdad. Y también te miro a vos, claramente. Parece que puedo mirarte desde donde sea que esté.
No tengo nada, por suerte.
Solo una manera de ser, hacer y decir, que bastante miserable se siente ahora. No
puedo dar. Solo puedo ser. Y voy así, en pelotas, sorteando estos restos de cadáveres
abandonados, liberados de culpas por sus propios verdugos. Los mimo un poco y, con cuidado, primorosamente, los dejo exactamente donde y cómo estaban a mi paso.
Hoy no soy un alien
ni un sapo, hoy me descubro la cara. Solamente para mí. Me miro por dentro; nada cambió mucho, y asiento con aprobación.
No es liviano, no es
agresivo, no es doloroso, no es mentira, no es sano, no es amor ni es jodido.
Es hallazgo sin búsqueda, con verdades y no explicaciones. Es como es la
vida, o una muerte. O simplemente es el peso de un beso.
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